Pérdidas de orina: qué hacer

Cuando una pérdida “pequeña” empieza a limitarte

Perder unas gotas de orina al correr, saltar, toser, estornudar o reír es una situación frecuente en mujeres.

También aparece al levantar peso, hacer abdominales, practicar deportes de impacto o realizar esfuerzos cotidianos.

A veces empieza de forma puntual (al hacer ejercicio o al estornudar) y no se le da importancia. Pero después empieza a generar limitaciones: evitar ciertos ejercicios, usar salvaslip para salir de casa, dejar de correr, ir al baño “por si acaso” antes de salir.

En las pérdidas de orina, el problema no siempre es la cantidad de orina que se pierde. El problema es cómo empieza a condicionar la vida diaria.

Muchas mujeres lo normalizan porque han tenido hijos, porque están en menopausia o porque creen que forma parte de la edad. Pero las pérdidas de orina no deben aceptarse como una consecuencia inevitable.

Son frecuentes, pero hay que valorarlas.

La incontinencia urinaria tiene distintos tipos, distintas causas y distintos tratamientos. Cuanto antes se estudie el origen, más fácil será orientar el abordaje adecuado.

El objetivo es recuperar control, seguridad y calidad de vida sin tener que dejar de realizar algunas actividades como correr, saltar o moverte con libertad.

 

Pérdidas de orina. Qué es la incontinencia urinaria de esfuerzo

Las pérdidas de orina al correr, saltar, toser, reír o levantar peso suelen corresponder a lo que llamamos incontinencia urinaria de esfuerzo.

Se produce cuando aumenta la presión dentro del abdomen y el sistema de soporte y cierre de la uretra no responde con suficiente eficacia.

La pérdida suele aparecer durante el esfuerzo y muchas veces ocurre sin una sensación previa intensa de ganas de orinar.

Existe otro tipo de incontinencia, de urgencia, en la que aparece una necesidad repentina e intensa de orinar y la mujer no llega a tiempo al baño.

También existen casos mixtos, en los que se combinan pérdidas con el esfuerzo y urgencia miccional, por eso es importante no etiquetar todas las pérdidas como si fueran iguales.

La valoración ginecológica permite identificar si se trata de incontinencia de esfuerzo, urgencia, incontinencia mixta, alteraciones del suelo pélvico, cambios relacionados con la menopausia u otros factores asociados.

A partir de ahí se puede plantear un tratamiento ajustado a cada mujer.

 

Por qué ocurren las pérdidas de orina

La incontinencia urinaria de esfuerzo suele tener un origen multifactorial.

En muchas mujeres se combinan varios factores que afectan al soporte del suelo pélvico, a la función de la uretra y a la capacidad de controlar la presión durante el esfuerzo.

Entre los factores más frecuentes están:

  • embarazo y parto
    • cambios hormonales de la menopausia
    • debilidad o alteración funcional del suelo pélvico
    • sobrepeso
    • estreñimiento crónico
    • tos mantenida
    • cirugías pélvicas previas
    • deportes de impacto
    • entrenamientos con cargas sin buena gestión abdominal y pélvica

El suelo pélvico actúa como un sistema de soporte, ayuda a sostener la vejiga, la uretra, el útero y el recto. También participa en la continencia, en la función sexual y en la estabilidad de la zona abdominal y pélvica.

Cuando este sistema no responde bien ante un aumento de presión, pueden aparecer pérdidas.

No siempre significa que el suelo pélvico esté simplemente “débil”. A veces hay falta de coordinación, exceso de tensión, mala gestión de la presión abdominal o una combinación de varios factores.

Por eso es importante valorar antes de indicar un tratamiento o ejercicios.

 

Incontinencia urinaria en mujeres activas o deportistas

Tener pérdidas de orina no significa estar en mala forma, de hecho, puede ocurrir en mujeres activas, deportistas o con buen tono muscular general. El problema aparece cuando el suelo pélvico no tolera bien las demandas de ese deporte o ejercicio.

Por eso algunas mujeres pueden hacer vida normal sin pérdidas, pero tener escapes al correr, saltar o entrenar con impacto.

También puede ocurrir que una mujer tenga fuerza en piernas, abdomen o glúteos, pero no tenga una buena función del suelo pélvico.

En estos casos, dejar de hacer deporte no debería ser la primera solución. Muchas veces hay que ajustar el tipo de ejercicio, valorar el suelo pélvico y trabajar de forma progresiva para que la mujer pueda volver a moverse con seguridad.

El objetivo no es limitar la vida activa.

El objetivo es adaptar, tratar y recuperar confianza.

 

Pérdidas de orina. Cuándo consultar

Conviene pedir valoración si las pérdidas se repiten o empiezan a condicionar tu vida.

Algunas señales claras son:

  • pierdes orina al correr, saltar, toser, reír o levantar peso
    • necesitas usar salvaslip para entrenar o “por si acaso” cuando sales de casa
    • evitas ciertos ejercicios por miedo a tener pérdidas
    • has dejado de correr, saltar o hacer actividades que antes disfrutabas
    • notas sensación de peso o presión vaginal
    • tienes urgencia repentina para orinar
    • tienes infecciones urinarias repetidas
    • aparece dolor, escozor o molestias vaginales
    • las pérdidas han empezado tras parto, cirugía o menopausia
    • el problema va a más con el tiempo

No hace falta esperar a que la incontinencia sea intensa.

Una pérdida pequeña, si se repite, ya merece atención.

Cuanto antes se valore, antes se puede identificar la causa y orientar el tratamiento.

 

Qué valoramos en consulta

La valoración es importante porque no todas las pérdidas de orina tienen el mismo origen. Antes de indicar un tratamiento, conviene entender cuándo aparece la pérdida, en qué situaciones ocurre, con qué frecuencia, qué intensidad tiene y qué otros síntomas la acompañan.

La exploración ginecológica permite valorar el estado de los tejidos, el soporte pélvico y posibles factores asociados. En algunos casos puede ser necesario descartar una infección urinaria, valorar si existe prolapso o solicitar pruebas complementarias.

El objetivo de la valoración no es solo poner un nombre al problema. El objetivo es entender qué está fallando y qué tratamiento tiene más sentido para esa mujer.

Una pérdida al saltar en una mujer joven deportista no siempre requiere el mismo abordaje que una pérdida tras varios partos, una pérdida asociada a menopausia o una incontinencia mixta con urgencia.

 

Qué puedes empezar a hacer

Si tienes pérdidas de orina, lo primero es no normalizarlas. Que sea frecuente no significa que debas vivir con ello ni adaptar tu vida alrededor del problema.

Mientras se realiza una valoración, conviene evitar entrenar siempre con pérdidas como si fuera algo normal. Si notas que el problema está empeorando, no aumentes el impacto, los saltos o las cargas sin orientación. También es importante revisar factores que pueden aumentar la presión sobre el suelo pélvico, como el estreñimiento, la tos crónica o el sobrepeso.

Observa en qué situaciones aparecen las pérdidas: al correr, saltar, levantar peso, hacer abdominales o practicar algún deporte concreto. Esa información ayuda mucho en la valoración y permite adaptar mejor el tratamiento.

El objetivo no es dejar de moverte. El objetivo es moverte mejor, con más control y con una estrategia adecuada.

Tampoco conviene empezar a hacer ejercicios de suelo pélvico sin saber si son los adecuados para ti. No todas las pérdidas se deben a “falta de fuerza”. A veces hay exceso de tensión, mala coordinación o una alteración del control abdominopélvico.

 

El papel de la fisioterapia de suelo pélvico

La fisioterapia especializada en suelo pélvico es una herramienta fundamental en muchos casos de incontinencia urinaria de esfuerzo.

La clave está en que el ejercicio sea adecuado para cada mujer.

En mujeres que corren, saltan o entrenan con impacto, el tratamiento debe acercarse poco a poco a las situaciones reales en las que aparece la pérdida.

No basta con trabajar tumbada.

Hay que progresar hacia el esfuerzo que genera el síntoma.

 

Menopausia, sequedad vaginal y pérdidas de orina

En la menopausia, las pérdidas de orina pueden formar parte de un contexto urogenital más amplio.

El descenso de estrógenos puede afectar a los tejidos vaginales y urinarios.

Algunas mujeres experimentan síntomas como sequedad vaginal, irritación o molestias en las relaciones.

Este conjunto de síntomas puede relacionarse con el síndrome genitourinario de la menopausia.

En estos casos, hay que valorar el estado de los tejidos, la salud vaginal, la presencia de molestias urinarias y el impacto en la vida diaria.

En algunas pacientes, los tratamientos locales pueden mejorar la hidratación, el confort y la calidad de los tejidos.

El ácido hialurónico vaginal puede ser una opción útil cuando predomina la sequedad o la irritación.

En otros casos puede estar indicado valorar tratamiento hormonal local, siempre de forma individualizada y teniendo en cuenta antecedentes y contraindicaciones.

Como hemos dicho anteriormente, es personalizado, no es lo mismo una pérdida aislada al correr que una pérdida asociada a sequedad, dolor, infecciones repetidas o urgencia miccional.

 

Tratamientos disponibles para las pérdidas de orina

La incontinencia urinaria tiene tratamiento. La elección depende del tipo de incontinencia, la intensidad de los síntomas, la edad, los antecedentes, la etapa hormonal, los hallazgos de la exploración y los objetivos de cada mujer.

En muchos casos, el primer abordaje es conservador. Esto significa empezar por identificar y corregir factores que pueden estar favoreciendo las pérdidas, como el estreñimiento, el sobrepeso, algunos hábitos miccionales o una mala gestión de la presión abdominal durante el esfuerzo.

La fisioterapia especializada de suelo pélvico tiene un papel muy importante, especialmente en la incontinencia urinaria de esfuerzo.

En mujeres en menopausia, también puede ser necesario tratar síntomas vaginales o urogenitales asociados, como sequedad, irritación, molestias en las relaciones, infecciones urinarias repetidas o urgencia miccional. En estos casos, el tratamiento local puede formar parte del abordaje, siempre tras una valoración individual.

En casos seleccionados pueden utilizarse dispositivos de soporte. Y cuando la incontinencia de esfuerzo es moderada o severa, afecta de forma importante a la calidad de vida y no mejora con medidas conservadoras, puede valorarse tratamiento quirúrgico.

La cirugía puede ser útil en determinadas pacientes, pero desde luego, no es el punto de partida para todos los casos.

Por eso, si las pérdidas de orina han aparecido, es importante que lo consultes con tu ginecólogo.

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