Infecciones vaginales que vuelven. Por qué lo hacen y cómo solucionarlas

Cuando la infección vuelve una y otra vez

En consulta vemos a muchas mujeres que llegan con la misma frase: “Me pongo el óvulo y mejora unos días, pero vuelve”.
Cuando una infección vaginal aparece de forma repetida, no es normal y no debe aceptarse.

Más de tres episodios al año indican un problema de fondo que debe estudiarse.

La mayoría de estas repeticiones se deben a dos causas claras:
• el diagnóstico inicial no fue preciso
• el tratamiento no se ajustó al tipo de infección real

Los síntomas pueden confundir. El autodiagnóstico también. Y muchas veces la infección persiste porque no se ha tratado el origen que la provoca o porque existe una alteración del ecosistema vaginal que no se ha evaluado.

En la consulta del Dr. García Manero realizamos valoración clínica, exploración y, cuando es necesario, el test de disbiosis vaginal, que permite identificar con exactitud qué está alterado y por qué la infección vuelve. Este paso es decisivo para romper el ciclo de recaídas.

 

No todas las infecciones vaginales son iguales

Una de las razones más frecuentes por las que una infección reaparece es que se está tratando como “lo de siempre”, cuando en realidad existen dos entidades distintas, con causas distintas y tratamientos completamente diferentes:

Candidiasis

Es una infección por hongos (principalmente Candida).
Suele producir picor intenso, ardor, enrojecimiento y un flujo espeso. Mejora con antifúngicos.

Vaginosis bacteriana

No es una infección por un germen aislado, sino un desequilibrio de bacterias vaginales.
Genera flujo más líquido, olor fuerte y pH elevado. Se trata con antibióticos locales o sistémicos.

Ambas pueden producir molestias similares, pero requieren tratamientos opuestos.
Aquí está el problema: una candidiasis tratada como vaginosis no mejora.
Y una vaginosis tratada como candidiasis siempre vuelve.

El olor puede confundir. El picor puede confundir. El flujo también. Por eso el diagnóstico clínico es clave. Y por eso, cuando una infección persiste, es imprescindible evaluar el pH, la presencia de germen y, en muchos casos, recurrir al test de disbiosis vaginal, que identifica si el ecosistema vaginal está alterado y qué microorganismos están implicados.

Sin un diagnóstico exacto, el tratamiento falla y la infección reaparece.

Candidiasis: cuando el hongo vuelve a aparecer

La candidiasis vaginal es una infección causada principalmente por Candida albicans. Muchas mujeres la reconocen porque suele generar picor intenso, sensación de quemazón y un flujo espeso, blanquecino, con aspecto grumoso. Puede empeorar antes o después de la regla, tras periodos de estrés o después de tomar antibióticos.

Cuando la candidiasis se repite, casi nunca es por “contagio”. El origen suele estar en factores que alteran el equilibrio vaginal:

  • Cambios hormonales (anticonceptivos, embarazo, lactancia, perimenopausia).
    • Antibióticos recientes, que reducen lactobacilos protectores.
    • Estrés sostenido y falta de sueño.
    • Higiene inadecuada o productos irritantes.
    • Ropa ajustada y humedad.
    • Diabetes no controlada.

El problema de fondo es que la Candida se aprovecha de un ecosistema vaginal debilitado. Aunque la paciente use óvulos antifúngicos, si la microbiota no se recupera, la infección reaparece.

Por eso, en candidiasis recurrentes, tratamos el episodio agudo y, además, investigamos si existe una disbiosis vaginal. En consulta utilizamos el test de disbiosis para comprobar el nivel de lactobacilos y detectar si hay un terreno que facilita que el hongo vuelva a crecer.

 

Vaginosis bacteriana: la infección que más repite

La vaginosis bacteriana es uno de los cuadros que más recaídas produce. No es una infección por un germen concreto, sino una alteración del equilibrio bacteriano de la vagina.
Aquí, las bacterias protectoras (lactobacilos) disminuyen y proliferan bacterias anaerobias como Gardnerella vaginalis o Atopobium vaginae.

Sus síntomas suelen ser distintos a los de la candidiasis:

  • Flujo más líquido o grisáceo
    • Olor fuerte, especialmente tras las relaciones sexuales
    • Molestia suave o casi inexistente
    • pH vaginal elevado

Uno de los problemas más frecuentes es que la vaginosis se autotrata como candidiasis. Muchas mujeres usan óvulos antifúngicos pensando que aliviarán el flujo o el olor, pero esto no solo no mejora la vaginosis, sino que puede empeorarla.

La vaginosis vuelve por tres motivos principales:

  1. No se trata con el antibiótico adecuado.
  2. No se reequilibra la microbiota tras el tratamiento.
  3. El pH permanece elevado, favoreciendo la recaída.

Aquí, el test de disbiosis vaginal es especialmente útil. Permite saber si la paciente tiene un déficit profundo de lactobacilos, qué bacterias están proliferando y si coexiste un hongo que también necesite tratamiento.

En casos de vaginosis recurrente, la recuperación del equilibrio vaginal es tan importante como el antibiótico.

 

El origen de la mayoría de las recaídas: el diagnóstico incorrecto

Cuando una infección vaginal vuelve, casi siempre hay un motivo clínico detrás. En la mayoría de los casos, el problema es el diagnóstico inicial.

Candidiasis y vaginosis bacteriana comparten síntomas que pueden confundir, sin una valoración médica adecuada, es fácil tratar “lo que parece” en lugar de lo que es.

Los errores más comunes son:

  • Tratar una vaginosis con antifúngicos.
    • Tratar una candidiasis con antibióticos locales.
    • Usar el mismo óvulo que funcionó otra vez, sin comprobar si ahora el germen es distinto.
    • Asumir que “siempre es candidiasis” o “siempre es vaginosis”.
    • No evaluar el pH ni el estado de la microbiota vaginal.

Cuando el tratamiento no corresponde al origen real, la infección no se resuelve.
Los síntomas mejoran unos días, pero el desequilibrio vuelve a manifestarse.

Por eso insistimos en algo clave: sin diagnóstico preciso no hay tratamiento eficaz.
Este es el punto donde el test de disbiosis vaginal marca la diferencia.

 

La disbiosis vaginal

Las infecciones repetidas no son solo “un hongo que vuelve” o “una bacteria que regresa”.
En la mayoría de los casos existe un componente central: disbiosis vaginal.

La disbiosis es una alteración del ecosistema vaginal donde:

  • Los lactobacilos protectores disminuyen.
    • El pH se eleva.
    • La inmunidad local se debilita.
    • Proliferan bacterias y hongos oportunistas.

Cuando esto ocurre, la vagina pierde su capacidad natural de defensa. Es un terreno perfecto para que la Candida reaparezca o para que las bacterias de la vaginosis vuelvan a multiplicarse.

La disbiosis explica situaciones típicas que vemos cada semana en consulta:

  • Alternancia de candidiasis y vaginosis.
    • “Picores después de cada regla”.
    • Vaginosis que vuelve tras pocos días.
    • Flujo y olor que desaparecen y reaparecen.

Las infecciones “que van y vienen” no se resuelven solo eliminando su origen. El tratamiento debe restaurar el equilibrio vaginal y repoblar los lactobacilos.

Por esta razón, cuando una paciente presenta más de tres episodios al año, o cuando los síntomas reaparecen a pesar de los tratamientos correctos, en la consulta del Dr. García Manero realizamos el test de disbiosis vaginal.

Este estudio permite conocer el estado real de la microbiota, identificar qué bacterias o hongos están implicados y diseñar un plan que trate la causa de fondo.

 

El test de disbiosis vaginal: la herramienta clave en infecciones que vuelven

Cuando una mujer encadena episodios de candidiasis o vaginosis, lo más importante no es repetir el tratamiento. Es entender por qué la infección vuelve.

El test de disbiosis vaginal permite estudiar con precisión el ecosistema íntimo y es una de las herramientas diagnósticas que utilizamos en nuestra consulta cuando una paciente presenta infecciones recurrentes.

Este test analiza:

  1. La cantidad y calidad de lactobacilos
    Son las bacterias protectoras que mantienen el pH y evitan que proliferen hongos y bacterias patógenas.
    Si están disminuidas, la infección vuelve aunque el tratamiento sea correcto.
  2. La presencia de bacterias patógenas
    Identifica microorganismos implicados en vaginosis bacteriana, como Gardnerella vaginalis o Atopobium vaginae.
    Muchos de estos gérmenes no se detectan con una simple observación clínica.
  3. La presencia y nivel de hongos
    Determina si la Candida está en niveles que favorecen una recaída.
  4. El estado global del pH y la inflamación local
    Aspectos que explican por qué algunas mujeres tienen infecciones repetidas en momentos concretos del ciclo o tras relaciones sexuales.

El valor del test está en que evita tratar “a ciegas”. Permite saber exactamente qué está alterado y diseñar un plan que aborde el origen del problema, no solo los síntomas.
Es especialmente útil en mujeres con:

  • Más de tres infecciones al año.
    • Alternancia de candidiasis y vaginosis.
    • Síntomas que regresan tras la regla o el sexo.
    • Falta de respuesta a tratamientos previos.
    • Episodios que mejoran y reaparecen días después.

Con esta información, el tratamiento se vuelve preciso y las recaídas disminuyen de forma significativa.

 

¿Qué factores que favorecen las recaídas?

Además de su origen y de la microbiota, existen factores que facilitan que una infección vuelva. Identificarlos permite cortar el ciclo de recurrencias.

  1. Cambios hormonales
  • Lactancia
    • Perimenopausia
    • Anticonceptivos
    • Síndrome de ovario poliquístico
    Los estrógenos influyen en la microbiota vaginal, y sus fluctuaciones pueden favorecer la disbiosis.
  1. Higiene íntima inadecuada
  • Duchas vaginales
    • Jabones con perfumes
    • Toallitas íntimas
    • Productos con pH inadecuado
    Estos hábitos destruyen los lactobacilos protectores.
  1. Ropa ajustada y humedad

La humedad retenida y la falta de ventilación favorecen el crecimiento de Candida.

  1. Relaciones sexuales

El semen eleva el pH vaginal.
Ciertos lubricantes y productos espermicidas también alteran la microbiota.

  1. Uso repetido de antibióticos

Destruyen lactobacilos y facilitan el sobrecrecimiento de hongos.

  1. Estrés y falta de sueño

El estrés reduce la inmunidad local.
El sueño irregular altera la inflamación y el pH.

  1. Enfermedades metabólicas

Diabetes mal controlada o resistencia a la insulina aumentan el riesgo de candidiasis recurrente.

La clave es que ninguno de estos factores actúa solo: todos influyen sobre el ecosistema vaginal. Por eso, cuando las infecciones vuelven, es necesario un enfoque que abarque diagnóstico, tratamiento y prevención personalizada.

 

Infecciones vaginales que vuelven: cómo romper el ciclo con tratamiento eficaz

El tratamiento de una infección vaginal de repetición no consiste en “poner otro óvulo”.
La clave está en tratar el germen correcto, restaurar la microbiota y corregir los factores que favorecen las recaídas. Solo así se consigue una mejoría estable.

  1. Tratar según el germen real: antifúngico vs antibiótico

El primer paso es ajustar el tratamiento al diagnóstico:

  • Candidiasis → antifúngicos (locales u orales, según el caso)
    Vaginosis bacteriana → antibióticos específicos

Si el tratamiento no se ajusta a la causa, la infección volverá.

  1. Recuperar la microbiota vaginal

En infecciones recurrentes, siempre existe algún grado de disbiosis.
Por eso la recuperación de lactobacilos es un paso esencial.
Utilizamos probióticos vaginales específicos que repueblan correctamente la microbiota y disminuyen el riesgo de recaída.

  1. Normalizar el pH vaginal

Un pH elevado favorece la vaginosis y dificulta la acción de los lactobacilos.
Regularlo ayuda a evitar recurrencias.

  1. Ajustar los factores personales
  • Ropa y humedad
    • Higiene íntima
    • Lubricantes adecuados
    • Manejo del estrés y el sueño
    • Control metabólico si hay resistencia a la insulina o diabetes

Cada caso tiene detonantes distintos. Analizarlos permite un plan de prevención realista.

  1. Seguimiento cuando hay más de 3 episodios al año

En este grupo de pacientes es fundamental la revisión estructurada para comprobar:

  • Si la microbiota se está recuperando
    • Si el pH sigue alterado
    • Si hay coexistencia de gérmenes
    • Si es necesario repetir el test de disbiosis

Este seguimiento es lo que permite que la mejoría sea estable.

 

Qué ofrecemos en consulta: el enfoque del Dr. García Manero

El abordaje de las infecciones vaginales recurrentes en la consulta del Dr. García Manero se basa en tres pilares:

  1. Diagnóstico preciso

Valoramos el tipo de flujo, el pH, los síntomas, el momento del ciclo y los antecedentes.
Cuando hay dudas o recurrencias, realizamos el test de disbiosis vaginal, una herramienta clave para:

  • Identificar qué bacterias o hongos están implicados.
    • Valorar la cantidad de lactobacilos.
    • Detectar si hay coexistencia de candidiasis y vaginosis.
    • Evaluar si existe inflamación o desequilibrio persistente.

Este diagnóstico evita tratamientos repetidos e ineficaces.

  1. Tratamiento personalizado

Diseñamos un plan adaptado a la causa real:

  • Antifúngicos o antibióticos según el germen.
    • Restauración de microbiota.
    • Regulación del pH.
    • Consejos específicos de higiene, ropa, lubricación y hábitos sexuales.
    • Revisión de los factores hormonales si influyen en la recurrencia.

El objetivo es tratar el episodio y prevenir el siguiente.

  1. Prevención y seguimiento

En mujeres con recurrencias, acompañamos el proceso con:

  • Control del pH.
    • Refuerzo de microbiota.
    • Detección y manejo de desencadenantes personales.
    • Evaluación de cambios hormonales.
    • Ajustes del plan en función de la respuesta.

Encadenar episodios de infecciones vaginales no es “culpa” de la paciente ni algo a lo que deba acostumbrarse.

Con un diagnóstico preciso y un plan personalizado, es posible recuperar la estabilidad y el bienestar íntimo.

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